Sacha jadeó y se apoyó contra la pared. La pequeña niña que tanto se parecía a Lilith corría tras él, y, pisándole los talones, los dos hombres de manos escarlata. Él desenvainó la espada, y la hoja de luna reflejó los labios de Li cuando le confesaban que la pirata de ojos azules llevaba meses muerta. Se despedía con la verdad, pero esperaba que el estruendo de los rayos la ocultara mejor que sus mentiras. Sin embargo, Sacha no precisó escucharlo, porque sabía leer los labios, y porque, en el fondo, ya lo sabía.
Uno de ellos pisó la sombra de Li justo cuando ésta se deshacía, pero, aunque al principio pareció desconcertado, luego olvidó que unos instantes antes alguien se encontraba ahí. Le acorralaron contra el muro, y el muchacho interpuso la espada entre ellos. Una sonrisa torció el rostro del que estaba a la derecha, un hombre sombrió de ojos como simas inacabadas.
-¿De dónde has sacado eso, chico? -preguntó, mientras se burlaba de él en silencio con el fusil.
-¿Por qué mataste a Broussard? Entre toda la gente del pueblo, la tomas con el que tiene dinero. Las cosas no son tan fáciles.
Él retrocedió un poco más, hasta que sus huesudos omóplatos chocaron con la piedra lisa y mojada. Miró el cielo. Por primera vez en su vida, los rayos le parecieron hermosos y tentadores. Como una mano amiga entre el limbo y el edén. Alzó los brazos y el filo de la espada hacia ellos, como pretendiendo tocarlos. De pronto, y ante el asombro de los sicarios, se echó a reír nerviosa y desordenadamente.
Porque la pirata de ojos azules había regateado con Caronte para liberar su alma, y ahora el pirata de ojos verdes estaba arrinconado entre un muro y el cañón de un fusil.
Me han obligado a convertirme en un pirata de verdad.
Y la espada cayó sobre el cráneo del de la izquierda, el que lo acusaba falsamente de asesinato. Sólo tuvo tiempo de pensar que parecía que el cielo se le caía encima. Y cuán hermosa era la hoja de metal cuando estaba pintada de azul eléctrico, antes de que rasgara carne y huesos.
El disparo hirió la noche y a Sacha en el corazón. No sabría decir si fue una aurícula o un ventrículo, o si explotó del todo. Supongo que no, porque todavía colgaba de su boca un vestigio de su sonrisa de pirata.
Lilith le habría sacado de ésa si hubiese sido necesario. Le habría dado hasta otro corazón. Pero la pirata de ojos azules estaba muerta, y ya no podía protegerle. Hubo un tiempo en el que quiso cuidar de ella, pero era imposible. Nadie puede cuidar a aquellos que nacen siendo piratas y son maldecidos por sus padres. Nadie puede, Sacha, porque no es posible protegerlos de sí mismos y sus buenas intenciones.
Y allí estaba él, con un agujero en el pecho y un nudo de añoranza en la garganta, jugando de nuevo a resucitar los recuerdos.
-Ha tenido gracia -afirmó, rotundamente.
7 protestas denegadas:
Gracia o no, yo me quedo con la cosa de si Sacha se recuperará.
Un muá(h) y un sugu de frambuesa!
Ojalá tuviésemos todos una "pirata de ojos azules".
Heridas en el corazón.
Líricas o verídicas, todas son mortíferas, o de lo contrario, la cicatriz perfora con su fuego hiriendo para siempre.
Lo ideal es encontrar un rayo de luz que nos pueda devolver el trocito de corazón que nos arrebaraton. Una bala, una persona, una realidad...
A lo mejor debería pensar por segunda vez si es gracioso o no.
:)
Independientemente de las cosas que pueden llegar a suceder, siempre estamos atentos o esperanzados de que un rayito de luz, llegue a nuestro ser para curar las heridas.
No importa el tiempo , pero si de que manera curar esa herida.
Un beso grand!
Qué curioso su punto de vista. Un corazón destrozado y un agujero como solución, divertido.
Sin duda alguna, hay gente que tiene tanto corazón que puede dar parte del suyo a otra persona y terminar consiguiendo que se le sanen todos los agujeros posibles.
Me ha gustado :)
Un besito muy fuerte.
Publicar un comentario en la entrada